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Campana, Buenos Aires, Argentina

martes, 17 de mayo de 2011

Alerta de la OIT por la persistente discriminación laboral de la mujer



El informe también se preocupa por la desigualdad que sufren los inmigrantes.

Lejos de reducirse, los motivos de discriminación en el trabajo se han diversificado, según advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su tercer Informe Global sobre la Igualdad en el Trabajo.

Sin embargo, las desigualdades crónicas persisten, en especial en perjuicio de las mujeres, que ganan entre un 70 y un 90% menos que los hombres. Además, la crisis financiera global de los últimos años ha impactado de manera particular sobre los trabajadores migrantes.

“Las mujeres siguen siendo víctimas de la discriminación en casi todos los aspectos del empleo: desde los puestos de trabajo que pueden conseguir, la remuneración, las prestaciones y las condiciones de trabajo, hasta su acceso a los cargos de toma de decisiones”, consigna el informe.

No obstante las leyes y políticas que promueven la paridad, persisten las dificultades para conciliar el trabajo y la vida familiar, y “la desmesurada concentración de mujeres en empleos a tiempo parcial y de tipo informal y precario, todo ello sumado al acoso sexual y a la discriminación por razones de maternidad o de estado civil”, señala la OIT.

En la mayoría de los países, el sueldo de las mujeres representa entre el 70 y el 90% del de los hombres; además, la brecha es mayor para las que tienen hijos. Aún así, señala el estudio, las estadísticas sobre las diferencias salariales de género casi nunca incluyen a los millones de mujeres que no reciben remuneración por su trabajo familiar, y que representan el 25% de la fuerza laboral global. De todos modos, la OIT señala que la discriminación comienza en la infancia y, en ese sentido, muchísimas niñas ya la sufren desde el acceso mismo a la educación . Esto se hace aún más grave en niños y niñas con discapacidad, que tienen escaso acceso a la educación.

El documento hace notar que ciertos grupos son víctimas de discriminación múltiple , como las mujeres con discapacidad, o las jóvenes pobres. En ese sentido, los más afectados son los trabajadores migrantes , al punto de que se hace difícil determinar si el trato desigual se debe “a su nacionalidad real o supuesta, a motivos raciales, étnicos, religiosos u otros rasgos visibles, o a una combinación de todos estos factores”.

“Las prácticas discriminatorias pueden surgir de la legislación, las políticas, o las medidas que se adopten en la práctica”, explica el organismo. Y pone el ejemplo de Italia, donde los no europeos no pueden acceder al empleo público, aún teniendo residencia legal.

Los migrantes soportan condiciones de trabajo injustas tanto en los países en desarrollo como en los más ricos: largas jornadas laborales en ambientes insalubres, menor o nulo acceso a la seguridad social, menor salario y, en algunos países, prioridad para el despido.

La OIT destaca un incremento de la discriminación laboral por razones religiosas, sobre todo en desmedro de los colectivos musulmanes en países occidentales.

A pesar de los avances legislativos, la estigmatización de las personas con VIH-sida sigue siendo un núcleo duro, ya que sigue habiendo numerosas empresas donde la prueba de detección del virus es obligatoria. En esa línea, el informe incorpora por primera vez la discriminación genética –un maltrato “moderno”–, que excluye a quienes tienen predisposición a sufrir ciertas enfermedades. Y suma causas nuevas: exceso de peso, apariencia física, y ser fumador.

Según la OIT, la crisis financiera global ha significado un aumento de la exclusión laboral por razones de edad, en especial en países desarrollados. Pero al mismo tiempo también resultan marginados los más jóvenes, con serios problemas para obtener su primer empleo.

El informe menciona numerosas experiencias positivas para luchar contra la desigualdad. Y aconseja recurrir a la justicia, ya que la difusión de los fallos beneficia a muchas personas.

“El trabajo no registrado es discriminación”

“En la Argentina existe la discriminación laboral y la mayor discriminación se da con el trabajo registrado y no registrado”, dijo a Clarín Olga Hammar, presidenta de la Comisión para el Trabajo con Igualdad de Oportunidades, un organismo cuatripartito integrado por el Estado, las empresas, los sindicatos y organizaciones sociales. Este diario quiso hablar sobre el tema con la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, pero en la cartera le dieron la palabra a Hammar. Esta funcionaria agregó que “la política de Estado es tratar de manejar la mayor igualdad posible”. Pero reconoció: “Sabemos que aquí se discrimina a las mujeres, a los jóvenes a los discapacitados, a los pobres y a los extranjeros”, todos estos grupos que figuran entre los damnificados en el informe de la OIT que se conoció ayer.


Cómo mejorar, según la OIT


Contar con un solo ente oficial para tramitar todas las denuncias por discriminación ayuda a centralizar las políticas y optimizar recursos humanos muy especializados, que suelen ser escasos.

Incorporar la perspectiva de género en leyes, políticas y programas, en todos los ámbitos, para que las mujeres y los hombres se beneficien por igual con los progresos, y no se perpetúe la desigualdad.

Tomar medidas de discriminación positiva, con cupos que obliguen a una mayor incorporación de mujeres y de trabajadores que habitualmente son marginados del empleo.

Por: Sibila Camps
scamps@clarin.com

Clarín
Martes 17 de Mayo de 2011

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